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domingo, 8 de enero de 2017

Sportify

 
Lo bueno de que en esto de la moda todo se repita, es que siempre hay una segunda oportunidad para hacerlo bien. Previsiblemente nos pondremos cosas que negaremos pasado un tiempo prudencial, pero oye, mejor arriesgarse de haber llevado que de no haberse atrevido. Vamos mis valientes, el mundo es nuestro

La oleada sport, o como la mayoría de medios la han denominado, la moda sporty chic, lleva un par de años metiéndose en nuestros armarios. Que si unas zapas blancas, que si una sudadera con vaqueros, que si las ondas surferas... Porque no sólo hablo de moda, sino que hablo de la tendencia, en general. Y como siempre me gusta desgranar las cosas como si se las fuese a explicar a mi madre después de que me ponga cara de "pero de qué hablas" y antes de que responda "vamos, lo que yo te decía", ¿qué es el sporty chic? 

Es la tendencia que arrastra la moda, complementos y look deportivo al día a día de nuestros armarios. Para entendernos, el día que yo me siento atleta y me pongo el chándal todo combinado y me hago una coleta, ese día yo voy sport, pero no sporty chic. Y me autoengaño, para que negarlo. El día que yo me pongo unos vaqueros, camisa y me calzo unas zapas, ese día hago sportify, ¿notáis la diferencia? 

Da un toque completamente desenfadado y casual a nuestro look, pudiendo incluso ser combinado con trajes, americanas, cazadoras de cuero, minifaldas o faldas midi, bolsos joya, etc. El recorrido de la tendencia es ilimitada. 

Si lo llevamos al mundo de la belleza, el maquillaje nude y efecto "cara lavada", los recogidos con efecto despeinado como los half-up buns o moños con media melena, las trenzas boxeadora, coletas altas poco pulidas, las ondas rotas... ¿Me seguís? 

Por supuesto que hay gente que lleva vistiendo así toda la vida y gente que lo hace desde hace un año, no estamos descubriendo América, sino más bien refrescando tendencias que, a mi parecer, molan todo y más. 

Puntos a favor: 
1. La comodidad. Algo que yo siempre he buscado y protegido en mis looks, ¡que para presumir no hay que sufrir! Eso lo dijo un día una chica con dolor de pies por tacones altísimos para justificarse y no reconocer su error, y punto. 
2. La sencillez. Con esto no quiero decir que los looks que veáis en las revistas no estén pensados al milímetro, porque están muy trabajados, pero el efecto que se busca es el de un look fresco y sencillo, sin excesos ni recargos. 
3. Restan años. Ciertos looks dan un toque juvenil y desenfadado, además de que en cuestión de maquillaje, apuestan por el menos es más, alejándose del contouring, por ejemplo, o esos peinados pulidos al máximo sin movimiento. 

Puntos en contra: 
1. Como todo, cuando se carece de pautas y personalidad, lo normal es que las combinaciones queden exageradamente mal, rozando o sobrepasando el ridículo. Eso es como cuando desde Zara nos venden que el pantalón del chándal con tacones va bien. De tanto ir el cántaro a la fuente, pues casca. 

Los must-have son, indiscutiblemente, dos prendas: la sudadera y las zapatillas. ¿Qué zapas y qué sudadera? ¡Las que queráis! Con capucha o sin ella, yo apostaría con sudaderas lisas tirando a básicas en colores clásicos para hacer fondo de armario. 

En esto de las zapas van por rachas, pero mis favoritas son: Stan Smith, Superstar y Gazelle de Adidas, Air Force de Nike y las Vans Old Skool. A medio camino, aunque ya con bastante más carácter, las tipo creeper, como las de la colección Fenty x Puma de Rihanna, que poseo, tras pelearme el día 8 de diciembre a las 10:00 de la mañana con toda Europa en la apertura de la venta online. Son más tipo plataforma y en este caso, de terciopelo, pero son muy cómodas y versátiles, he de añadir.

Todo esto combinado con pantalones de vestir, con blazer, con biker de cuero (y sin ser de cuero también), con minifalda o falda midi, con vaqueros más o menos rotos, con vestidos rectos, ceñidos, o oversize, con camisas de vestir, etc. Las posiblidades son infinitas, sólo hay que atreverse. Aquí os dejo unas cuantas fotos donde podéis coger ideas.   


 





















Como complementos, están pisando muy fuerte las mochilas, en todas las texturas y colores que os podáis imaginar (también las hay de terciopelo, sí). En mi última visita a Londres yo también caí, aunque la mía es de piel con una textura muy original, de Paul's Boutique. 

Pero llegamos a la parte del post que más me apasiona: sección belleza. ¿Cómo trasladamos el sportify a nuestro pelazo y a nuestro maquillaje? Ojo a los trucos: 
- Para nuestro pelazo, el efecto deseado es el despeinado, el roto, por lo que la textura se vuelve muy importante. Coletas poco pulidas, con pelillos que se escapan "sin querer", moños deshechos, con todo el pelo o a modo de half-up bun, ondas surferas poco marcadas, etc. 

Buscad productos de una fijación ligera pero que os den esa textura que buscáis. Mi favorito: el Sea Salt Spray de Tony & Guy, seca bastante el pelo pero deja un acabado increíble, como ese rizo que se forma después de bañarse en el mar. 

Además, en verano siempre uso la espuma Curl & Shine de Aussie, que me deja el pelo con mis ondas naturales, ligeramente marcadas, sin escrespamiento pero cero apelmazadas. Un milagro hecho espuma. Yo lo aplico con el pelo mojado/húmedo y lo dejo secar al aire (por eso sólo lo hago en verano). 

Otro de mis peinados favoritos es el half-up bun o moñito de Laura, como ya muchos lo conocen, que si bien yo no lo he inventado, me doy mucha maña en que quede genial. El truco es, para mí, no hacerlo de delante hacia atrás, sino de abajo arriba. En vez de coger el pelo desde la parte delantera (pongámos de referencia la frente) y lo recojamos hacia atrás, yo cojo el pelo desde cada oreja y hacia la parte alta de la cabeza, cogiendo en realidad poca cantidad de pelo, para que nos quede volumen arriba. El moño lo despeino o abro siempre para que quede poco trabajado, y llevo siempre el pelo ligeramente ondulado. En este clip de Glamour lo explican genial: vídeo





- Para nuestro look de maquillaje, el efecto deseado es ese nude fresco, "cara lavada" si queréis, que se aleja de los contrastes y los colores fuertes, sino que más bien corrige imperfecciones y potencia puntos clave del rostro: labios y colorete. 

Después de hidratar la piel con vuestros productos habituales, aplicad vuestra base (acordaos siempre de escoger bien vuestra base, en cuanto a tono y textura). Yo hidrato con la Treatment Lotion, Eye Repair cream para el contorno de ojos (lo tengo extremadamente seco) y el Repair Moisturizing Balm de Bobbi Brown. Mi tono en invierno es el 3.5 o Warm Beige, y la textura que más me gusta es la del Foundation Stick, cero grasa y muy fácil de aplicar. 

El corrector, uso dos tonos: el primero, Bisque, para neutralizar el color de la ojera, y otro, el Natural, igual que el tono de base, para igualarlo. Cuando tengo prisa, un poco de iluminador y vía. 

A favor de Mac (perdón Bobbi), he de decir, que un día me probaron el NW25, de la colección Mineralize, y me encantó. El tono quizá no es el que más me cubre, pero queda muy natural y la textura es increíble. 

Para el día a día, me gusta dejar el ojo tal y como está, sólo aplicando una sombra en crema muy natural, como el tono Stone Pink, y una ligera capa de máscara de pestañas. Yo uso la Eye Opening de Bobbi Brown también, que tiene un efecto muy dramático pero todo es cuestión de aplicarla más ligeramente. Si algún día me levanto ociosa, puedo delinear el ojo en el párpado superior con eyeliner, tanto negro como marrón chocolate para un efecto más natural, eso sí, una línea fina a ras de pestañas nada más.

Para el resto del rostro, aplico Polvos Mineralize Skinfinish en tono Medium Golden de Mac, un toque de polvos de sol en tono Golden Light de Bobbi Brown en la frente, nariz y barbilla. Después, el toque de un colorete muy natural (rosado o melocotón, según vuestra tez). Yo suelo utilizar uno de Chanel en color 72 Rose initial. Si queréis, podéis usar iluminador en zonas claves: sobre las cejas, nariz, sobre el pómulo y barbilla. Yo tengo la Retouching Wand de Bobbi Brown en tono Light to Medium, aunque no la utilizo para cada día.

Para los labios, normalmente no uso ningún labial con color y simplemente aplico el Lip Balm, que los hidrata muchísimo. Si opto por algún labial, siempre suelo tirar hacia los rosados o corales, ya que son más naturales para mi piel y tono natural de labio. Me gusta especialmente el tono de Rose Brown de Bobbi Brown. 

Como véis, todo muy sencillo pero trabajado, al fin y al cabo. No os dejéis engañar, detrás de cada look de celebrity, detrás de cada foto de revista, hay mucho trabajo detrás, no os comparéis jamás: ella al levantarse tampoco tiene tan buena cara. Como todo hijo de vecino, vaya. 

Si es que el sportify es todo un mundo, lleno de combinaciones frescas y sencillas que pretenden hacernos la vida más fácil. Ánimo mis sportifiers, paso firme (atad bien las zapas, que luego ya se sabe...)


martes, 30 de diciembre de 2014

Paris, mon amour.



Cuando se acerca el 31 de diciembre tendemos a hacer balance del año que pasó, a veces por voluntad propia y otras un poco forzados por medios de comunicación o redes sociales. 

Yo este año estoy relajada de más, diría yo, y aún así también he caído en la chorrada del facebook. Inevitablemente tengo recuerdos del 2014 que, por dolorosos que hayan sido, no me permito olvidar. Ha sido un año donde he conocido a personas increíbles, he evolucionado como persona, como profesional, he disfrutado de mis primeras vacaciones pagadas, he querido, he reído, he llorado, he viajado, he vivido. 

Ha sido el año de mi reencuentro con París. Mi quinto reencuentro, pasados 5 años desde la última vez. Y bien podría ponerme a escribir de la ciudad y de la gente y de mis recuerdos de adolescente allí, pero esto es un blog de moda. Y Paris respira moda en cada rincón. 

Más allá de la importancia histórica de la ciudad con esta industria, hoy os quiero hablar de ese estilo parisino, inconfundible, elegante y natural. Porque cuando las ves a ellas, parisinas adoptadas o por nacimiento, caminar por la calle a comprar du pain, sí que parece que se han puesto lo primero que han visto en el armario y tienen un estilazo envidiable. Y literalmente seguro que es lo primero que han visto en el armario (y no lo que proclaman hacer las egobloggers/modelos frustradas). 

Justamente ayer leyendo una revista leí un reportaje sobre una tal Jeanne Damas, blogger, parisina y convertida ya en it girl. Raro en mí pararme a leer algo así, pero es que me fijé en una frase y supe que, santo de mi devoción o no, la chica tenía razón: "El encanto de las parisinas está en que son naturales, no tratan de ir perfectas". 

Y no puede ser, en efecto, más cierto. Por eso es algo único, porque es natural. Y es que ellas son muy menos es más, muy años setenta, muy despeinadas, muy chic y muy únicas. Tienen algo, un aire, un algo, que las hace ir genial aunque luego eso te lo pongas tú y parezcas un caos. 












Os dejo el enlace a su blog, para que podáis morir de envidia entre sus viajes y demás evento. 

Moving on, al leer el reportaje y reflexionar sobre el estilo de la ciudad más bonita que ha visto el mundo, recordé un libro que vi este año en Urban Outfitters London, y que sigue disponible en Amazon (y que será mi autoregalo de Reyes ya que en su día se me olvidó comprármelo)

"A guide to effortless chic". Así es el estilo parisino: natural, fresco, chic, messy, setentero, sencillo y cómodo. Pensad en cómo emular ese estilo vosotras mismas, pensad 3 cosas. 

Sí, 3. 

Todas (o la mayoría) habéis pensado en una gabardina o trench, las rayas marineras y las bailarinas (o francesitas). También podéis haber pensado en los sombreros, una boina, un moño despeinado, etc. 

Más allá de los clichés hay mucho más que ver y mucho de lo que poder inspirarse para adaptarlo a nuestro propio estilo y forma de vida. Ya sabéis que nunca aplaudiré las copias o las imitaciones. Adoro la naturalidad y que cada una busque su propio estilo. Igual no os gusta el estilo parisino pero os gustan los sombreros. Igual encontráis las bailarinas muy ñoñas pero podéis adaptarlo con calzado que os guste más. Cada una es dueña de su armario

Y como yo soy dueña del mío, y siempre me ha gustado el estilo setentero y los sombreros de ala ancha, os dejo una foto que creo que representa bien como interpreto yo Paris en mi propia piel. 



Fotos sacadas de Pinterest. 
Mi foto sacada por Lucía Arcas en Montmartre (París). Noviembre 2014. 

                              Feliz 2015, prometo seguir detrás de esta pantalla.