Mostrando entradas con la etiqueta Asos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asos. Mostrar todas las entradas

domingo, 8 de enero de 2017

Sportify

 
Lo bueno de que en esto de la moda todo se repita, es que siempre hay una segunda oportunidad para hacerlo bien. Previsiblemente nos pondremos cosas que negaremos pasado un tiempo prudencial, pero oye, mejor arriesgarse de haber llevado que de no haberse atrevido. Vamos mis valientes, el mundo es nuestro

La oleada sport, o como la mayoría de medios la han denominado, la moda sporty chic, lleva un par de años metiéndose en nuestros armarios. Que si unas zapas blancas, que si una sudadera con vaqueros, que si las ondas surferas... Porque no sólo hablo de moda, sino que hablo de la tendencia, en general. Y como siempre me gusta desgranar las cosas como si se las fuese a explicar a mi madre después de que me ponga cara de "pero de qué hablas" y antes de que responda "vamos, lo que yo te decía", ¿qué es el sporty chic? 

Es la tendencia que arrastra la moda, complementos y look deportivo al día a día de nuestros armarios. Para entendernos, el día que yo me siento atleta y me pongo el chándal todo combinado y me hago una coleta, ese día yo voy sport, pero no sporty chic. Y me autoengaño, para que negarlo. El día que yo me pongo unos vaqueros, camisa y me calzo unas zapas, ese día hago sportify, ¿notáis la diferencia? 

Da un toque completamente desenfadado y casual a nuestro look, pudiendo incluso ser combinado con trajes, americanas, cazadoras de cuero, minifaldas o faldas midi, bolsos joya, etc. El recorrido de la tendencia es ilimitada. 

Si lo llevamos al mundo de la belleza, el maquillaje nude y efecto "cara lavada", los recogidos con efecto despeinado como los half-up buns o moños con media melena, las trenzas boxeadora, coletas altas poco pulidas, las ondas rotas... ¿Me seguís? 

Por supuesto que hay gente que lleva vistiendo así toda la vida y gente que lo hace desde hace un año, no estamos descubriendo América, sino más bien refrescando tendencias que, a mi parecer, molan todo y más. 

Puntos a favor: 
1. La comodidad. Algo que yo siempre he buscado y protegido en mis looks, ¡que para presumir no hay que sufrir! Eso lo dijo un día una chica con dolor de pies por tacones altísimos para justificarse y no reconocer su error, y punto. 
2. La sencillez. Con esto no quiero decir que los looks que veáis en las revistas no estén pensados al milímetro, porque están muy trabajados, pero el efecto que se busca es el de un look fresco y sencillo, sin excesos ni recargos. 
3. Restan años. Ciertos looks dan un toque juvenil y desenfadado, además de que en cuestión de maquillaje, apuestan por el menos es más, alejándose del contouring, por ejemplo, o esos peinados pulidos al máximo sin movimiento. 

Puntos en contra: 
1. Como todo, cuando se carece de pautas y personalidad, lo normal es que las combinaciones queden exageradamente mal, rozando o sobrepasando el ridículo. Eso es como cuando desde Zara nos venden que el pantalón del chándal con tacones va bien. De tanto ir el cántaro a la fuente, pues casca. 

Los must-have son, indiscutiblemente, dos prendas: la sudadera y las zapatillas. ¿Qué zapas y qué sudadera? ¡Las que queráis! Con capucha o sin ella, yo apostaría con sudaderas lisas tirando a básicas en colores clásicos para hacer fondo de armario. 

En esto de las zapas van por rachas, pero mis favoritas son: Stan Smith, Superstar y Gazelle de Adidas, Air Force de Nike y las Vans Old Skool. A medio camino, aunque ya con bastante más carácter, las tipo creeper, como las de la colección Fenty x Puma de Rihanna, que poseo, tras pelearme el día 8 de diciembre a las 10:00 de la mañana con toda Europa en la apertura de la venta online. Son más tipo plataforma y en este caso, de terciopelo, pero son muy cómodas y versátiles, he de añadir.

Todo esto combinado con pantalones de vestir, con blazer, con biker de cuero (y sin ser de cuero también), con minifalda o falda midi, con vaqueros más o menos rotos, con vestidos rectos, ceñidos, o oversize, con camisas de vestir, etc. Las posiblidades son infinitas, sólo hay que atreverse. Aquí os dejo unas cuantas fotos donde podéis coger ideas.   


 





















Como complementos, están pisando muy fuerte las mochilas, en todas las texturas y colores que os podáis imaginar (también las hay de terciopelo, sí). En mi última visita a Londres yo también caí, aunque la mía es de piel con una textura muy original, de Paul's Boutique. 

Pero llegamos a la parte del post que más me apasiona: sección belleza. ¿Cómo trasladamos el sportify a nuestro pelazo y a nuestro maquillaje? Ojo a los trucos: 
- Para nuestro pelazo, el efecto deseado es el despeinado, el roto, por lo que la textura se vuelve muy importante. Coletas poco pulidas, con pelillos que se escapan "sin querer", moños deshechos, con todo el pelo o a modo de half-up bun, ondas surferas poco marcadas, etc. 

Buscad productos de una fijación ligera pero que os den esa textura que buscáis. Mi favorito: el Sea Salt Spray de Tony & Guy, seca bastante el pelo pero deja un acabado increíble, como ese rizo que se forma después de bañarse en el mar. 

Además, en verano siempre uso la espuma Curl & Shine de Aussie, que me deja el pelo con mis ondas naturales, ligeramente marcadas, sin escrespamiento pero cero apelmazadas. Un milagro hecho espuma. Yo lo aplico con el pelo mojado/húmedo y lo dejo secar al aire (por eso sólo lo hago en verano). 

Otro de mis peinados favoritos es el half-up bun o moñito de Laura, como ya muchos lo conocen, que si bien yo no lo he inventado, me doy mucha maña en que quede genial. El truco es, para mí, no hacerlo de delante hacia atrás, sino de abajo arriba. En vez de coger el pelo desde la parte delantera (pongámos de referencia la frente) y lo recojamos hacia atrás, yo cojo el pelo desde cada oreja y hacia la parte alta de la cabeza, cogiendo en realidad poca cantidad de pelo, para que nos quede volumen arriba. El moño lo despeino o abro siempre para que quede poco trabajado, y llevo siempre el pelo ligeramente ondulado. En este clip de Glamour lo explican genial: vídeo





- Para nuestro look de maquillaje, el efecto deseado es ese nude fresco, "cara lavada" si queréis, que se aleja de los contrastes y los colores fuertes, sino que más bien corrige imperfecciones y potencia puntos clave del rostro: labios y colorete. 

Después de hidratar la piel con vuestros productos habituales, aplicad vuestra base (acordaos siempre de escoger bien vuestra base, en cuanto a tono y textura). Yo hidrato con la Treatment Lotion, Eye Repair cream para el contorno de ojos (lo tengo extremadamente seco) y el Repair Moisturizing Balm de Bobbi Brown. Mi tono en invierno es el 3.5 o Warm Beige, y la textura que más me gusta es la del Foundation Stick, cero grasa y muy fácil de aplicar. 

El corrector, uso dos tonos: el primero, Bisque, para neutralizar el color de la ojera, y otro, el Natural, igual que el tono de base, para igualarlo. Cuando tengo prisa, un poco de iluminador y vía. 

A favor de Mac (perdón Bobbi), he de decir, que un día me probaron el NW25, de la colección Mineralize, y me encantó. El tono quizá no es el que más me cubre, pero queda muy natural y la textura es increíble. 

Para el día a día, me gusta dejar el ojo tal y como está, sólo aplicando una sombra en crema muy natural, como el tono Stone Pink, y una ligera capa de máscara de pestañas. Yo uso la Eye Opening de Bobbi Brown también, que tiene un efecto muy dramático pero todo es cuestión de aplicarla más ligeramente. Si algún día me levanto ociosa, puedo delinear el ojo en el párpado superior con eyeliner, tanto negro como marrón chocolate para un efecto más natural, eso sí, una línea fina a ras de pestañas nada más.

Para el resto del rostro, aplico Polvos Mineralize Skinfinish en tono Medium Golden de Mac, un toque de polvos de sol en tono Golden Light de Bobbi Brown en la frente, nariz y barbilla. Después, el toque de un colorete muy natural (rosado o melocotón, según vuestra tez). Yo suelo utilizar uno de Chanel en color 72 Rose initial. Si queréis, podéis usar iluminador en zonas claves: sobre las cejas, nariz, sobre el pómulo y barbilla. Yo tengo la Retouching Wand de Bobbi Brown en tono Light to Medium, aunque no la utilizo para cada día.

Para los labios, normalmente no uso ningún labial con color y simplemente aplico el Lip Balm, que los hidrata muchísimo. Si opto por algún labial, siempre suelo tirar hacia los rosados o corales, ya que son más naturales para mi piel y tono natural de labio. Me gusta especialmente el tono de Rose Brown de Bobbi Brown. 

Como véis, todo muy sencillo pero trabajado, al fin y al cabo. No os dejéis engañar, detrás de cada look de celebrity, detrás de cada foto de revista, hay mucho trabajo detrás, no os comparéis jamás: ella al levantarse tampoco tiene tan buena cara. Como todo hijo de vecino, vaya. 

Si es que el sportify es todo un mundo, lleno de combinaciones frescas y sencillas que pretenden hacernos la vida más fácil. Ánimo mis sportifiers, paso firme (atad bien las zapas, que luego ya se sabe...)


domingo, 9 de febrero de 2014

You got that wrong: Violeta by Mango





He seguido la polémica acerca de la campaña de Violeta by Mango. He participado en ella, he firmado la petición para que se retractasen. Lo volvería a hacer. Y otra vez. 



Dicho esto, voy a explicar el porqué. Como chica "con curvas" (una forma muy fina de definirnos a las de tallas grandes) me indigna que se nos venda algo que no es. ¿Y qué es lo que NO es? Mejor lo pongo en una lista, que sabéis lo que me gusta a mí hacer listas: 



No me lo trago

Resulta que ahora a Mango le preocupa un mercado objetivo que hasta el momento había obviado e incluso ofendido tantas veces en tantas y tantas campañas publicitarias, entre otros ejemplos. De repente se pone solidario. Un día el que sea que mande o se le haya ocurrido esto de Mango, se levantó y tomando su café matutino dijo: "¿y las chicas gordas? ¡Cómo me había olvidado de ellas!" Diseñaron toda una campaña. Una marca global como ellos cubriendo las necesidades de un mercado que había estado olvidado y relegado a la indignación. Creyó que nos tenía en el bote. Lo promocionó como si fuese pionero. Pero a ver, había que ponerle otro nombre, no vaya a ser que la gente se crea que Mango hace tallas grandes. No no no. Violeta. Que es "by Mango" pero no es Mango. Hay que diferenciarnos bien. Porque en vez de rediseñar su tallaje y adaptarlo a la realidad de las mujeres, no, ellos mejor hacen otra cosa. Ellos nos venden un catálogo "magnífico" de chicas más "fuertes" con ropa por lo general que deja bastante que desear, como si nos estuviesen haciendo un gran favor. Oh gracias. La chica de la foto que en realidad es una chica delgada pero con más pecho es un claro ejemplo de mujer con problemas para encontrar talla. No sé con qué gafas ven la realidad, o quizá lo que pasa es que no las usan. 


Tallas grandes de la 40 a la 52

Yo a esto no sé si argumentar algo, o dejar que la frase hable por sí sola. Porque es de traca. Una 40 es una talla especial. Ajá. ¡Y tan especial! No hay dos 40 iguales. Pero creo que eso pasa con cualquier talla. Yo si usase una 40 estaría muy cabreada. Y si usase una 32 también. Porque esto de las tallas nos afecta a todas, queridas. Las que vamos por arriba, porque no encontramos. Y las que necesitan tallas muy pequeñas, por lo mismo. Quizá si hiciesen los patrones bien y adaptándolos a cada talla, quizá, se ahorraban todo esto y se ganaban mi respeto. Una talla L para una persona que tenga pecho o la espalda algo más ancha, se puede ir olvidando. Y no tiene por qué estar gorda. ¿Cuántas veces os sirven las partes de arriba pero os tiran en el pecho? ¿Y lo de los brazos? ¿Qué mini-brazos creen que hay por la calle? Habrá de todo digo yo, pero el aumento de talla tiene que ser a todos los niveles. No me vale eso de aumentarle al largo y una milésima al ancho. No es proporcional. Es una brutalidad que metan a tallas como la 40 o 42 en este saco. Después pasa lo que pasa, ves las fotos de la web con la modelo "gorda" posando y le ves las piernas, y esos brazos firmes, y ese vientre plano y dices: WTF? 


Mercado con necesidades especiales. 

Que tenemos necesidades especiales es un hecho, una realidad. Nuestra necesidad es encontrar tallas que se adapten a nuestro cuerpo. Yo como niña, adolescente y adulta, siempre me he encontrado un poco en esa tesitura de buscar ropa en marcas que no son el estilo acorde a mi edad. Te quieren vestir de "señora" (sin ofender). Debe ser que las gordas tenemos un gusto idéntico, oye. Nuestro cuerpo pide otros patrones, no todos los modelos de pantalón se amoldan a nuestros cuerpos, pero ni a los nuestros ni con las chicas delgadas. Una tiene más muslo y más cadera, otra tiene más culo, otra tiene más cintura, etc, etc. Lo que queremos, y estoy segura de que hablo por TODAS y cada una de chicas como yo, es ropa como la que vemos en las tiendas, pero en más tallas. Si quieres, diseña camisetas con corte más favorecedor y menos ajustado, modifica y adapta las tendencias a nuestros cuerpos, a nuestras necesidades. Pero no pienses por nosotras. Nosotras sabemos lo que queremos, tú lo único que quieres es vendernos el toro. Queremos poder decidir lo que nos compramos y ponemos. Mira, te ahorramos trabajo. 


Mayor cuidado de patrones y tejidos. 

Ah, ¿pero que antes no teníais ese cuidado? Las chicas delgadas no merecen ese minucioso control y análisis, ¿no? Yo si fuese vosotras, también me indignaría. Pero vamos a ver, so memos, que es que sois muy memos, sabemos que no cuidáis los patrones, y aún así, os creéis no se quién para poner los precios que ponéis a veces. La calidad es tirando a mala, ¿por qué no empezáis por ahí? Por que yo, como chica de tallas grandes, os aseguro que cuando encuentro una marca donde los pantalones me sientan bien, repito. Y si cuestan una pasta, lo invierto. Y repito. Porque la calidad es buena. Con vosotros, como con tantas y tantas marcas, simplemente lo evito. Una porque no hay quien se meta en según qué prendas, y otra, porque es tirar el dinero. 


Y a partir de aquí, y hasta mi conclusión, dejaré que las fotos hablen por sí solas. Porque con independencia de que hay prendas que me gustan y combinaciones con las que creo que han acertado, hay otras que es mejor ni comentar. Observad si 1. representan a gente de tallas grandes, 2. muestran tendencias actuales adaptadas a nuestras necesidades, 3. ¿no podemos usar tacones? Yo no los uso no porque esté gorda, por aclararlo, 4. ¿marca una diferencia? ¿marca "nuestro" estilo? 















He querido ser crítica por que estas cosas me ponen de muy mala leche. Y porque, si la colección fuese una revelación, si tuviese buen gusto en general, si fuese algo nuevo, algo que llamase la atención, algo cuidado, no se vería así. En España tienen mucho que aprender del Reino Unido en estas cosas. Yo allí, salvo en alguna tienda, jamás he tenido problemas para encontrar talla. De la misma ropa que hay en la 36. Y con mucho más estilo que esto. Y para las que opinéis como yo, os recomiendo ASOS. Más variedad de talla en su colección normal y además una colección de tallas grandes con ropa que sí merece la pena. Y probadas en modelos que más que éstas, representan lo que somos. 



You got that SO wrong. 





miércoles, 5 de septiembre de 2012

Londoner


Nunca es tarde si la dicha es buena. Soy muy fan de los refranes, así que espero que este también se cumpla. 

En España desde hace más o menos un mes, las vacaciones del blog han sido más largas de lo previsto. La ultramegarápida conexión a internet en Londres hizo que subir fotos fuese un poco caos y para ser sinceros, estuve muy ocupada pasando el mejor verano de mi vida. Así que ahora, ya desde aquí otra vez, vuelvo a la carga con muchas ideas nuevas y aires frescos del norte. 

Hoy es un día especial, pero todavía no diré por qué. Voy a hablaros de mi Londres 2012. De lo que he visto, lo que me ha inspirado y lo que me he traído, entre otras cosas. Es mi ciudad fetiche, es mi vía de escape, me fascina y la moda vista desde allí, lo siento, pero es otro rollo. Enviaría a mucha gente allí tan sólo un par de días para que se les abriese la mente y la cabeza, estilísticamente hablando. Hay que verlo, hay que estar allí. A cualquiera que le guste la moda Londres es el lugar, es donde hay que estar. Uno se siente libre allí, no matter what, siempre libre. 

Os podéis imaginar, a un espíritu libre y rebelde como yo, lo agusto y fascinada que me sentía por allí. Y es que a mí Londres siempre me ha inspirado. En 2007 fue la primera vez que pisé Heathrow y conocí, aunque pocos días, la ciudad. Me fijé en que se llevaban mucho unos zapatos tipo masculino, de cordones, los llamaban brogues. Cuando llegué a España vi en Camper unos preciosos de charol en negro y decidí comprármelos. No os podéis imaginar las caras de la gente cuando me veía con los zapatos dichosos. Risas varias aparte, yo ni caso. No recuerdo si fue en 2010 o 2011 que se empezaron a llevar, al menos en esta esquina del país, y toda esa gente se volvía loca por conseguir unos brogues. "Ahora se llevan mucho". ¿Ahora? Mejor me callo. En 2009 estuve por segunda vez allí y me quedé tres semanas. Compré mucho, quizá demasiado. Una de las cosas que adquirí fue un vestido vaquero, estilo pichi, en French Connection. El tejido denim ya hacía tiempo que pegaba fuerte. Y bien, 2011 y 2012, años de la fiebre por las camisas vaqueras, vestidos vaqueros, petos y demás parafernalia. La historia se repite. No culpo a la gente de no saber lo que es la última tendencia, porque yo tampoco la conozco. Pero de lo que sí culpo es de no querer ver más allá. No hace falta viajar a Londres para saber lo que se lleva, simplemente una mente abierta. 

Y bien, ¿qué me he traído este año? No demasiadas cosas, pero he comprado de forma inteligente. He ido comprando según mis necesidades y con vistas al otoño (el tiempo allí no te sacaba al otoño de la cabeza...) y también cosas que llevaba tiempo buscando, sobretodo en accesorios y zapatos. Al llevar una semana allí y no tener nada de abrigo ante el tiempo otoñal, acaba una planteándose comprarse una parka o similar; lo mismo con los jerseys. Funcionalidad ante todo. Después todo es darles un toque, ya sabéis, el toque ese que le doy a las cosas. Que si el jersey es soso le pongo un collar colorido y adiós aburrimiento. 

¿Qué me ha inspirado? La calle. No me refiero a ir mirando lo que se pone la gente si no al ritmo de la calle en Londres. La vitalidad, la comodidad y la libertad de ponerme todo aquello que me diese la gana. Puedes encontrar todo lo que buscas, sólo tienes que buscar bien. Combinaciones arriesgadas, corazonadas que al final se vuelven tendencia. En cuanto ves que tanto los jerseys como los zapatos se llenan de tachuelas, ahí la tienes. Cuando ves más color verde kaki y estilo militar que personas, ahí la tienes. Hay tanto donde escoger que es muy sencillo encontrar lo que a uno le gusta. Y más fácil todavía lo hace la amplitud y variedad en el tallaje. Hay tiendas en las que siguen la regla de la mayoría de tiendas en España: hasta la 42. Ni más, ni menos. Bueno, menos sí, menos hay muchas tallas. El caso es que allí no he tenido ningún tipo de dificultad a la hora de encontrar talla, y no he tenido que irme a tiendas ni de tallas grandes ni de ropa de "señora". Si sacas Topshop, Abercrombie&Fitch y alguna que otra más, en el resto, en la gran mayoría de tiendas, tienes tallas arriba y abajo sin complicaciones. 

Os diré un par de ideas que se me han quedado en la cabeza y que sé que pegarán fuerte (si es que no han pegado ya), tarde o temprano:

Colores flúor y pastel: siguen. Pantalones, camisetas o accesorios. Es una buena apuesta. Siempre combinadlos con colores neutros y básicos, como el negro, blanco, beige. Se trata de contrastar la gama de colores. También podéis no hacerlo y romper los esquemas combinando colores flúor entre sí o colores pastel entre sí. Eso sí, si lo hacéis, los accesorios por favor, escasos y que aporten sobriedad al look, todo tiene su límite. 


Pantalones turquesa con rotos de Forever 21http://www.forever21.com/EU/Product/Main.aspx?br=f21

Mariposas, pájaros y búhos: las blusas se nos llenan de animales voladores. Muy dulces y coloridos también, en tejidos frescos como la gasa o tan básicos como el algodón. Combinadlos con prendas en colores lisos y acertaréis. Dad un toque de color con un bolso en un color más vivo para no hacerlo aburrido. 


Blusa blanca con estampado de pájaros en negro de Forever 21

Punto: haced sitio, los jerseys vienen con más fuerza que nunca. En colores neutros, tierra y pastel, adornados con pedrerías o tachuelas o más bien lisos. Oversize y de lo más cómodos. Es una buena alternativa a los cárdigans y nos pueden dar un toque más casual a un look más arreglado. Un día este verano me apetecía ponerme un vestidito que tengo de encaje en blanco roto, pero quería darle un toque más informal así que en vez de llevarlo con una cazadora puse un jersey navy azul marino por encima y ¡listo! Ponedlos como segunda capa si refresca con petos cortos o largos, vestidos, faldas largas, etc. 
Jersey de punto beige, cuello barco y manga tres cuartos de Topshop. http://www.topshop.com/webapp/wcs/stores/servlet/TopCategoriesDisplay?storeId=12556&catalogId=33057

Encaje: esto sigue y sigue, con o sin transparencias. También el crochet, más grueso, pero pierden algo de fuerza los dos. Intentad no recargar el look y contrastarlo con accesorios más "agresivos", como una cazadora con tachuelas en el cuello o en los hombros. 


Vestido de encaje en blanco roto de New Lookhttp://www.newlook.com/

Cuñas y plataformas: como personalmente odio las plataformas, me decanto por las cuñas sí y sí. Las plataformas las veréis en zapatos más bien tirando a informales, de estética algo gótica y las cuñas en cualquier cosa. Este verano las sandalias de cuña sin fin eran todo un must. Como yo no me quiero quedar atrás y las cuñas me parecen mucho más cómodas, me tiré y fui a por unas azul klein. Combinadlas con faldas boho plisadas o con estampados estilo seventies, vaqueros remangados y básicos para el día a día. 

 Cuñas de piel beige de Aldo. http://www.aldoshoes.com/uk
Estos zapatos de plataforma son de Topshop y no, nunca me veréis con algo así puesto. 


Sneakers: las archiconocidas deportivas con cuñas que tan famosas ha hecho Isabel Marrant. Con ellas tengo un gran dilema. Si son deportivas, no deberían llevar cuña. Si llevan cuña y va de incógnito será para que parezcan unas deportivas. Y si quieren que parezcan unas deportivas, ¿por qué no se compran unas normales? No me convencen todavía, aunque reconozco que me probé unas en Topshop. Buen efecto, pero no me cuadran. 

Éstas son las originales de Isabel Marrant, pero las han copiado tanto que las tenéis en casi cualquier tienda. Las de Topshop me parecen una muy buena copia. 

Militar: estilo y colores militares inundan las tiendas y las calles. Todos los tonos de colores desde los tierra (marrón, camel, nude, beige) y los verdes en su gama oscura, sobretodo el kaki. Son muy muy casual e informales, altamente recomendables para el trote, para el día a día y para looks sencillos con por ejemplo, vaqueros, brogues, jersey de punto y bolso tote o shopping. 

Chaqueta estilo parka militar de Topshop



Denim: y sigue y sigue y sigue. Cuanto más roto, mejor. Y aunque esté muy roto, combinarlo con tops o partes de arriba más cuidadas me sigue pareciendo un look ganador. 




Collar-cuello bobo: ese collar corto en forma de cuello bobo o de bebé que puede sacar a una camiseta/jersey/camisa de tantos apuros. Las egobloggers más chic se abotonan la camisa hasta arriba y ponen los collares por encima. A mí como por norma no me gusta abotonarmelas hasta arriba, no lo hago. Es cuestión de cómo os encontréis mejor. 

Pedreria y tachuelas: en los cuellos de las camisas y en los hombros de cazadoras, chaquetas, blazers y jerseys. Todo vale. Eso sí, intentad no recargarlo mucho. Sobretodo por lo que os voy a contar ahora...


Blusa con cuello con pedrería "Peter pan" de Mango http://shop.mango.com/ES/mango

Cruces: cruces de lo más "religiosas" que plagan la bisutería en pendientes, pulseras o colgantes. 

Pulsera multi-cadena con cruces de Topshop. 

Calaveras: estampados de calaveras en blusas, vestidos y fulares. Para no ir de gótica, combinadlo con prendas más alegres que den equilibrio. 


 Fular con estampado de calaveras de Zara


Slippers: ese zapato con forma de zapatilla de casa. Muy a la moda. Si son tan cómodas como las zapatillas yo me las apunto, pero hay que probar cómo sientan a nuestros pies. En Londres me probé unas en Aldo que la verdad hacían honor a su nombre, todas llenas de tachuelas, pero se me salían del presupuesto. Ahora las hay por todas partes. 

Slippers de piel en negro y con tachuelas de Asos

Mocasines: tengo devoción por ellos. Son masculinos y femeninos al mismo tiempo. Clásicos y atemporales. Pero tienen tantas versiones y son tan ponibles que me chiflan. Me compré unos negros, con bastante escote y con dos borlas. Muy college, muy chic. 
Mocasines de piel en color burdeos de Topshop.


Peplum: ese volante (traicionero a veces) a la altura de la cintura/cadera en faldas y también ahora en partes de arriba como tops. Me gustan, pero no me veo con algo así. Dan un toque sofisticado al outfit así que cuidado, no os vayáis a pasar de formal para ir a comprar el pan por la mañana. 


Vestido rojo con peplum de Asos http://www.asos.com/es/?hrd=1&r=2

Y es que Londres y la moda van de la mano. Londres es la libertad, el poder ponerse lo que una quiere sin importarle nada más. El que nadie te mire, a nadie le importa. Nadie te juzga. Y todo existe. 


Hoy es un día especial y ojalá pudiese estar allí para celebrarlo. Felices 23. 







Un saludo a tod@s.